TITULO DEL PROYECTO: CIUDADANÍA ESCOLAR, DE ESPECTADORES A PROTAGONISTAS, PARA UNA MIRADA TRANSFORMADORA DE LA SOCIEDAD
“Artículo 20.- La Educación Media es el nivel educacional
que atiende a la población escolar que haya finalizado el nivel de educación
básica y tiene por finalidad procurar que cada alumno expanda y profundice su
formación general y desarrolle los conocimientos, habilidades y actitudes que
le permitan ejercer una ciudadanía activa e integrarse a la sociedad.” (Ley
General de Educación n° 20.370)
“la educación puede
colaborar en la construcción del ciudadano estimulando en éste las condiciones
personales necesarias para el ejercicio activo y responsable de su papel como
miembro de la polis: la racionalidad, la autonomía del pensamiento y de las
virtudes cívicas, el pensamiento
crítico, la sensibilidad hacia los que son diferentes a él, la cooperación, la
capacidad de diálogo para resolver conflictos, la comprensión de las
interdependencias en un mundo globalizado, la preocupación por los derechos
humanos... Es una manera de construir la democracia. Una función que la educación cumple
procurando el conocimiento de la vida social, practicando los hábitos
coherentes, sentando sentimientos y comportamientos en los sujetos para que se
instale la cultura que haga posible la vida ciudadana y proporcionando la
conciencia de la colectividad en la que se ejerce como ciudadano”. (Sacristán
J. G)
DESTINATARIOS: Alumnos del Instituto
Obispo Silva Lezaeta, del ciclo de enseñanza media, con el rango de edad de
entre 12 y 18 años.
RESPONSABLE DEL
PROYECTO: Cristian Orrego Mondaca.
TELÉFONO: 93915667
SÍNTESIS DEL
PROYECTO:
El propósito de este proyecto es crear
un espacio de conocimiento y reflexión y de participación de los estudiantes de
nuestro colegio en el torneo de debate
DELIBERA 2016, que se está transformado en el vehículo de formación ciudadana
para los estudiantes de nuestro país ya
que permite desarrollar las tres dimensiones que necesarias para poder proyectar a los futuros ciudadanos del país. Que son el Saber, Saber Hacer y el Saber
Ser, generando ambientes formativos
que propician la autonomía y
promueven el desarrollo de las
competencias en los alumnos. Teniendo en cuenta que el objetivo central de la formación ciudadana es
la generación de sujetos políticos que crean y ejerzan sus formas de poder para
incidir sobre la gestión del desarrollo a partir de intereses colectivos y de
igualdad social. Teniendo en cuenta que la formación no puede limitarse a la
enseñanza de las instituciones políticas, su historia y su funcionamiento, que
aunque son importantes y son inherentes al proceso, lo que se pretende es
rescatar los procesos democráticos en todos los aspectos de la vida como eje
del proceso de formación. Por otra
parte, el proceso está orientado a
promover el desarrollo de capacidades críticas para la acción social, invitando
a los actores del proceso a creer que el presente y el futuro se pueden
reinventar y que cada uno puede ser protagonista de ese cambio
Es por
eso que para las escuelas, que son organizaciones sociales creadas con el
objetivo de preparar niños, adolescentes y/o jóvenes para que se puedan
integrar con éxito a la sociedad donde pertenecen, y una forma de lograr esta
integración es a través de la ciudadanía que supone la participación del sujeto
en la esfera pública.
Y donde
la formación ciudadana, debe ser
entendida como el proceso de enseñanza-aprendizaje que tiene el propósito de
preparar sujetos para participar de aquella realidad y que ha sido
imprescindible en el sistema educativo chileno desde los orígenes de la
república. Sin embargo, al ser tributaria de la realidad social que
circunscribe a los estudiantes, ha variado constantemente según el lugar y la
época. En efecto, en la actualidad, la formación ciudadana tiene el objetivo de
preparar sujetos conforme a los requerimientos de la sociedad del siglo
veintiuno donde la multiculturalidad, la globalización, la relación con el
medio ambiente, el manejo social de la ciencia, el manejo de la tecnología y la
democracia moderna, que están demandado el desarrollo de competencias
heterogéneas. Tales demandas han sido canalizadas por el sistema educativo
chileno a través del currículum, donde se han creado estrategias para alcanzar
objetivos de aprendizaje propicios para el ejercicio ciudadano. Sin embargo,
evidencias como el bajo rendimiento de los estudiantes chilenos en pruebas
internacionales de educación para la ciudadanía, la baja participación de los
jóvenes en organizaciones de la sociedad civil, y la deficiente convivencia
escolar en gran parte de los establecimientos educacionales del país, han
sugerido que los objetivos de aprendizaje trazados para la formación ciudadana
no están siendo alcanzados, y es aquí donde el torneo de debate se valida como
el proyecto que permitirá subsanar la deficiencia antes señalada, con ese fin,
de fortalecer la democracia y la participación ciudadana, el Congreso Nacional de Chile, a través la Biblioteca del Congreso Nacional, creó en
2008 el Torneo Delibera, un concurso inter-escolar de deliberación y formación cívica en el que participan
estudiantes de Enseñanza Media, ampliado a partir del año 2015 a la enseñanza
básica, de todo el país. Y donde podemos
razones sobran para que los estudiantes participen.
En primer lugar. Una misión esencial de
la educación es formar al ciudadano.
Lo que nuestros estudiantes van a
hacer cuando egresen de nuestro colegio, como una misión fundamental, es hacer
crecer a los alumnos como personas y como ciudadanos. Tenemos que poder enseñarles y poder inspirarlos,
respecto a que la vida con otros, eso es la ciudadanía, supone unas actitudes,
unos conocimientos y unas habilidades especialmente modeladas para esa vida
juntos en la sociedad amplia en la que participamos. Sociedad que es
compleja, que tiene problemas nuevos
cuya solución demanda participación, acuerdo y construcción de respuestas comunes
entre los diferentes.
Una segunda razón para participar en
Delibera, es que se aprende por primera vez sobre política precisamente en el
sistema escolar. Esa es la primera experiencia de estar con otros que no son tu
familia, ni tus amigos, ni el grupo de la cuadra, ni la comunidad local, sino
que con muchos. La primera experiencia de lo público es la experiencia escolar.
Y en el núcleo de esta experiencia están los profesores y profesoras que la
conducen, y el participar en esta valiosísima iniciativa de la Biblioteca del
Congreso, es para nosotros, un privilegio que nos potenciará en esta misión esencial que es formar
ciudadanos.
En tercera instancia: la ciudadanía se
aprende, igual que las matemáticas, igual que otra lengua, igual que la sensibilidad
artística. No está en el aire, hay que trabajarla. Por lo tanto participar en una experiencia que les va a
dar un conocimiento y unas herramientas cruciales para esta dimensión de su
vida, que es la vida con otros en la ciudad y en la sociedad mayor que es
Chile, así como también en la sociedad global que es el mundo.
Finalmente, el vivir con otros tiene
una implicancia política. Este torneo es una ocasión
privilegiada para aprender sobre algo que está en el corazón de la política,
esto es, la relación entre la ciudadanía y el parlamento, que es donde se
construyen las leyes, las reglas con las cuales vamos a convivir. El Congreso
es una institución pilar de la democracia. Es lo que tienen que aprender, y
después de este torneo les va a cambiar su visión respecto a esta dimensión tan
importante de su vida ciudadana.
FUNDAMENTACIÓN DEL
PROYECTO:
Hoy se hace cada vez más evidente que se vive una crisis de representación
democrática. La paradoja consiste en que, de una parte, la institucionalidad del
sistema democrático sigue funcionando, pero desde la otra la condición de
ciudadano y de cohesión e identidad social se debilita. Pese a que cada cierta
cantidad de años se producen cambios y alternancias pacíficas de gobierno, a
que las elecciones se siguen realizando periódicamente y las instituciones
políticas funcionan en relación a las metas que fueron creadas, al mismo
tiempo, el compromiso ciudadano se debilita. Cada día más, la indiferencia social, especialmente de los más jóvenes,
hacia la política, comienza a profundizarse. Una primera señal es su baja
tasa de inscripción en los registros electorales. Los jóvenes de entre 18 y 29 años solo representan el 17% del padrón
electoral, y se calcula que hay cerca de dos millones de jóvenes que no se
habían inscrito y no participan del
sistema electoral para el año 2009 según el SERVEL. En segundo lugar, se puede
mencionar su creciente desinterés y desconfianza por la política partidaria. En
la 5ª Encuesta Nacional de la Juventud, se evidencia que las instituciones de
gobierno y los partidos políticos son las organizaciones que más desconfianza
generan en los jóvenes (INJUV, 2006). Y por último, en relación al compromiso
democrático de las nuevas generaciones, el estudio desarrollado por el PNUD
para el año 2002 en Chile muestra que en
los jóvenes de entre 16 y 29 años, tan
solo el 40,5% cree que el mejor sistema de gobierno es la democracia,
mientras que el 34,5% manifiesta que le es indiferente la forma de gobierno y
un 20% cree que en determinadas ocasiones
es mejor un gobierno autoritario. Lo que resulta más decidor aún es que el 56% de los entrevistados opina que el
desarrollo económico es más importante que la democracia. A lo anterior se
suman diversos estudios que muestran que Chile presenta altos índices de
inequidad social acompañados de un descrédito
generalizado de los poderes del Estado, tales como el Poder Legislativo y
el Judicial que evidentemente repercute en el conjunto de la estructura social
y política de gobierno y la institucionalidad política social representada por
los partidos políticos según el estudio realizado por la CEP, en el año 2010
(Centro de Estudios Públicos,).
A
lo cual podemos sumar la caída en los niveles de participación ciudadana en las
elecciones de diversos índole, donde pareciera que aquella idea de la
participación se ha esfumado en el Chile del siglo XXI, y aquello lo
podemos observar en la elección
presidencial del 2009, donde nos
encontramos que, votaron 7.221.888 personas de un total de 8.285.186 inscritas
en los registros electorales, basado un sistema de inscripción voluntario. Es
decir, votó el 87,2% de todos los inscritos. Es un porcentaje alto en el
contexto latinoamericano, pero distante del 94,7% de los inscritos que votaron
en los comicios inaugurales de 1989. Pero con alto porcentaje de población
joven que no se inscribía en los registros electorales y por lo tanto no está
participando. Entonces, el problema, era un alto porcentaje de personas en edad
de votar que no se inscribe en los registros, lo cual debería haber sido
resuelto en el plano legislativo, cuando
se aprobó la ley 20.337 que
modificaba los artículos 15 y 18 de la constitución, que consagraba el sufragio voluntario y la
inscripción automática. Que pretendía pasar de 8.000.000 de votantes a
más 12 millones. La ley de Inscripción
Automática y Voto Voluntario significaba una invitación a toda la sociedad
chilena, pero muy especialmente a los jóvenes, a re-encantarnos de nuestra
democracia. Realidad que no sucedió. Generando el efecto contrario a lo
que pretendía dicha Ley, por la abstención
de cerca del 60% de los electores potenciales en la última municipal, primera
elección con voto voluntario en Chile, puso nuevamente en la palestra el
problema que representa la baja participación electoral y más Impactante fueron los números que se presentaron en las
últimas elecciones presidenciales de
2013 de 13.573.000 inscritos y habilitados para sufragar. Solo 6.699.011,
votaron, es decir el 49,36%, menos de la mitad de ciudadanos. Y como lo plantea
Marta Lagos, directora de
Latino-barométrico: “es en Chile, el país donde se ha registrado una mayor
caída en la participación electoral del periodo”, donde se advierte que la
participación cae sin cesar desde 1993, y se acentuó tras el cambio de voto
obligatorio por el voto voluntario ya que: “en la última elección presidencial
resultó electa Michelle Bachelet, para un segundo periodo, la participación fue
un 34% menos que el promedio de los últimos años 20 años” o que: “en la
elección municipal del año 2008 participaron alrededor del 58% de quienes
tenían edad para votar, en el 2012 esa cifra se reduce al 41%”.
La
constatación de lo anterior pone de manifiesto un grave problema, la baja
participación de los ciudadanos en las votaciones, pero ¿Por qué es un
problema?, y esto se puede responder con lo siguiente, la idea de participación
es fundamental para la vitalidad y mejoramiento del régimen democrático y al
acceso a condiciones mínimas de vida digna, no discriminación, resguardo de los
derechos humanos y la promoción y cautela del interés público, como decía
Pericles: “Si Atenas te parece grande,
considera entonces que sus glorias fueron alcanzadas por hombres valientes y
por hombres que aprendieron de sus deberes”.
Es
por eso objetivo central de la formación
ciudadana es la generación de sujetos políticos que crean y ejerzan sus formas
de poder para incidir sobre la gestión del desarrollo a partir de intereses
colectivos y de equidad social.
Cabe
aclarar que el proceso de formación surge, en parte, de la propuesta de
competencias ciudadanas se considera que un ciudadano debe obtener
conocimientos básicos para el ejercicio de la ciudadanía y desarrollar las
competencias cognitivas, emocionales e integradoras Esto supone acciones
políticas de cambio; los de participación y responsabilidad democrática son
complementados por el de la incidencia política en procesos de transformación
social, y finalmente, los de pluralidad, identidad y valoración de las
diferencias se integran a un concepto más amplio que implica una apuesta
política por la equidad, la igualdad y el diálogo cultural. “La
capacidad de observar, de comparar, de evaluar para escoger mediante la
decisión, con lo que, interviniendo en la vida de la ciudad, ejercemos nuestra
ciudadanía, se erige, por tanto, como competencia fundamental. Si mi presencia
no es neutra en la historia, debo asumir del modo más críticamente posible su
carácter político, (…) debo utilizar todas las posibilidades que tenga para
participar en prácticas coherentes con mi utopía y no sólo para hablar de ella”
(Freire, 2001: 43).
Esto
implica que los ciudadanos no sólo deben conocer la realidad, sino leerla y
cuestionarla, revisando los textos, los contextos y los pretextos con que ella se
configura.
Para
que este proceso se dé, es necesario incorporar la pregunta como herramienta
indispensable para el desarrollo del pensamiento crítico, el cuestionamiento de la realidad y la
formulación de propuestas de transformación social.
No
obstante, el concepto de ciudadanía no se limita exclusivamente al ejercicio de
los derechos sino que adicionalmente implica la participación en su enunciación
y alcance y en la definición de los deberes y responsabilidades que los
correlacionan
Es
por eso que a la vez vamos a trabajar un
concepto ligado al de ciudadanía, que es indiscutiblemente es el de democracia,
entendida más que como un régimen político, como un modelo de sociedad basado
en los valores de libertad, igualdad, tolerancia y pluralismo. En un sentido
amplio, el concepto de democracia es entendido como una forma de vida, que
implica la construcción de relaciones sociales, políticas y culturales basadas
en el reconocimiento de la diferencia, la igualdad de oportunidades y el libre
ejercicio de los derechos, “el ciudadano
es un actor consciente de su libertad, de sus derechos sociales y de su
participación dentro de una comunidad (Touraine, 1992).
Por
otra parte, la democracia implica la generación y búsqueda de espacios
participativos y democráticos en donde la voz de los ciudadanos sea no sólo
escuchada sino decisiva a la hora de la toma de decisiones que le afectan. Por
ello se insiste en la participación política de los ciudadanos como parte del
ejercicio de la ciudadanía activa, pues de esta manera, y “la
política se reconfigura para convertirse en un proceso que se orienta a la
discusión del bien público por parte de ciudadanos deliberantes, más que como
una competencia que tiene por objeto la promoción del bien privado de cada
ciudadano” (Arendt, 1997).
Es aquí, donde
buscamos reafirmar la pérdida cohesión social. Por qué si bien un
ciudadano lo es en la medida en que asume su responsabilidad frente a lo que
sucede, donde si bien debe asumir de
manera individual, uno de los principales llamados es a recuperar los espacios
de construcción colectiva de alternativas y de discusión de lo político de los
temas que interesan a todos; en pocas palabras, se trata de construir
comunidad. Ya que en palabras de Aristóteles: “El hombre aislado o es un
bruto o es un dios”. Es por ello que
en el modelo se considera que parte fundamental de ese proceso es construir
nuevas relaciones sociales basadas en la confianza y en la cohesión, que según
la CEPAL (2000) llevan a:
“1. La articulación
de grupos sociales heterogéneos dentro de un sistema político capaz de
representar sus demandas, vale decir, capaz de institucionalizar políticamente
estas demandas y traducirlas en intervenciones que asignan recursos para la
vigencia de los derechos económicos, sociales y culturales.
2. La difusión
extendida de una cultura pluralista que permita mejorar los niveles de
convivencia y comunicación.
3. El establecimiento
de mecanismos propios de la sociedad civil que fortalecen las relaciones de
solidaridad y responsabilidad sociales, tanto al interior de los grupos como
entre ellos.
4. La filiación
progresiva de grupos sociales a redes que propicien una mayor participación e
integración (sindicatos, gremios, iglesias, asociaciones civiles, etc.).
5. El fortalecimiento
de una cultura de la paz que pueda contener la proliferación de sub-poderes y
contrapoderes y constituya un imaginario nacional de tolerancia y resolución
negociada de las diferencias y conflictos”.
Esta
apuesta implica la promoción de valores de solidaridad y responsabilidad social
ciudadana, la capacidad colectiva de generar procesos de transformación social
y la defensa de los derechos sociales, económicos y culturales, especialmente
de la población más vulnerable socialmente.
Lo que se busca con la propuesta de aumentar la cohesión social es
aumentar la adhesión ciudadana a proyectos colectivos que se constituyan en una
condición básica para el sustento político de propuestas de política pública y
de transformaciones sociales. Y Para que esto suceda debemos trabajarla a tempranas edades con la finalidad de que un
futuro podamos tener:
1.-
Ciudadanos críticos.
2.-
Ciudadanos reflexivos
3.-
Ciudadanos activos, con auto
conocimiento y que se puedan poner en el
lugar de los otros.
4.-
Que Comprendan lo que otros sienten y se
involucra a través de acciones específicas.
Este
proceso de socialización de un individuo, que se da a partir de las vivencias y
experiencias de interacción cotidiana en los diferentes espacios de
participación en la vida social, entre los cuales se encuentra la escuela, y uno de los aprendizajes que se inicia en la
etapa temprana es el de la ciudadanía. La formación ciudadana,
independientemente de su connotación, es fruto de un proceso en el que
interviene la educación tanto formal como informal. Para el caso que nos ocupa, se centrará la atención en el proceso de
formación ciudadana en el escenario de la escuela, en aras de identificar su
contribución en la formación de una ciudadanía democrática
La ciudadanía, desde
la perspectiva democrática, es entendida como un acto de convivencia, una
condición que se ejerce en cooperación con otros y otras. Asumir la
ciudadanía desde esta perspectiva, implica su reconocimiento, donde el
ciudadano pueda desarrollar su capacidad de autodeterminación y participar de
aquellas condiciones sociales y políticas adversas que coartan las libertades,
restringen derechos y oportunidades e impiden acceder a una vida digna, en aras
de incidir y provocar cambios en ellas.
Entender
la ciudadanía desde este enfoque, implica trascender la noción de ciudadanía
como una condición jurídico-política que hace del ciudadano un sujeto portador
de derechos y de responsabilidades y que lo faculta para su participación en la
conformación, el ejercicio y el control del poder político, dada su pertenencia
a una nación.
Es
por eso es que debemos trabajar en la construcción de ciudadanos activos y no
pasivos, pero activos que piensen en interés colectivo y no individual, ya que
poseen claramente diferencias, como las que podemos nombrar a continuación:
-Una ciudadanía pasiva, en la cual el
ejercicio de derechos y de deberes no está presente, se acepta de forma sumisa
y resignada el ordenamiento social e
institucional y se naturalizan las implicaciones del mismo, así vulnere
derechos fundamentales o impida el desarrollo de capacidades básicas de sus
propios ciudadanos.
-Una ciudadanía activa en el ejercicio de
derechos en interés individual, pero pasiva en sus responsabilidades frente
al interés público, con una actuación que demuestra escaso sentido ético y que
la conduce a prácticas clientelistas y acciones corruptas.
-Una ciudadanía activa en el ejercicio de
derechos y responsabilidades, marcada por el interés individual, pero que
no trasciende a procesos colectivos que posibiliten transformaciones de las
dinámicas políticas y sociales.
-Una ciudadanía activa en cuanto a derechos
y responsabilidades, que se expresa en prácticas vigilantes y de control
frente al actuar del Estado y del mercado, y en acciones responsables dirigidas
al bienestar público; es una ciudadanía que descubre que sus derechos se
ejercen en el escenario público, lugar al que concurren todos aquellos que
propugnan por el bien común y el interés general.
Basado en aquello, podemos indicar que los jóvenes relevan tres aspectos
centrales en la ciudadanía activa en cuanto a derechos y deberes:
1. La pertenencia a
un grupo, sociedad o a un país. Los jóvenes refieren prejuicio y
discriminación hacia ellos, su imagen y su cultura, situación potenciada por
los medios de comunicación que difunden aspectos negativos de las
movilizaciones que efectúan, sin valorar la contribución positiva de su acción.
Los jóvenes aspiran a una cultura comunitaria que valore la pertenencia.
2. Los derechos
económicos y sociales,
como la equidad de oportunidades (sin discriminación económica) en el acceso a
educación, salud, vivienda, justicia, seguridad ciudadana, recreación, entre
otros, que signifiquen verdaderamente libertad de elegir y respeto a los
derechos sociales. Desde esta perspectiva, los jóvenes denuncian la
discriminación existente y la hegemonía del dinero para determinar las
oportunidades y la vulneración de derechos en algunos grupos de la sociedad.
Perciben clases sociales marcadas que conllevan creencias de superioridad o
privilegios del adinerado, vulnerando los derechos de aquellos que se
encuentran en situación de pobreza (como por ejemplo. jornadas de trabajo y
remuneraciones).
3. Opinar, disentir,
tomar decisiones y participar en el logro de metas comunes, generando cambios a
través de la participación. Concordante, los jóvenes adscriben a una ciudadanía
activa que valora la responsabilidad de informarse, la deliberación de los
ciudadanos y la participación en la toma de decisiones, con voz en asuntos
políticos y poder de influencia a diferentes niveles del agregado social. Los
jóvenes reclaman la falta de poder real de los ciudadanos, particularmente del
segmento joven y de aquellos económicamente desaventajados. Así, una gran deuda
pendiente es la participación, cuyo objetivo debe ser la defensa de los
intereses de la mayoría en la sociedad y la búsqueda de equidad social.
Respecto a la gestión
de las escuelas, las competencias ciudadanas se incrementan significativamente
en aquellos establecimientos con proyectos educativos claramente perfilados.
Aquellos establecimientos que practican una gestión institucional de mayor
horizontalidad,
con instancias de participación docente
claras y expeditas y donde se advierte un sentido de identidad y pertenencia
claramente desarrollado, facilitan el logro de habilidades ciudadanas
democráticas con los alumnos.
Se
reconoce que, además, estas prácticas deben ser apoyadas desde los distintos
niveles del proceso educativo; es decir, desde el apoyo y lineamientos que
establezca el Ministerio de Educación en el país, hasta aquellos actores que
tengan una relación directa con los niños y jóvenes. Así por ejemplo, en
nuestro país la formación ciudadana no posee una posición clara en el currículo
y tiene que ser sacrificada frente a otros contenidos de carácter prioritario
(lenguaje y matemática), y esta situación también se refleja en la escasa
medición de estas competencias en otros instrumentos (SIMCE), recursos asignados,
indicadores de desempeño y estatus para el establecimiento educacional.
Asimismo, estas habilidades y conocimientos no son medidos en las pruebas
regulares de calidad de la educación de la nación.
Si
puede decir que al revisar los programas existentes cabe señalar que algunos
ponen el acento en:
-La
deliberación, la argumentación, procesamiento de la información utilizando la
temática legislativa y representativa. Así, algunos programas enfatizan la
capacidad de buscar y analizar información, desarrollar posturas, expresarse en
forma fundada, deliberar, escuchar al otro, representar intereses de una
colectividad, etcétera
-Participación y toma de decisiones democráticas
en forma vivencial. Algunos programas acentúan la vivencia de la
participación democrática en su medio o en un medio «de laboratorio”,
proponiendo ideas frente al grupo, representando a otros o los propios
intereses, participando en la decisión e implementación de actividades,
liderando, resolviendo pacíficamente conflictos, con asertividad, cuidado de
otros, etcétera
-Sujetos de derechos y conciencia, con
relaciones respetuosas de derechos. Algunos programas tienen como eje la
promoción de derechos de los participantes, tales como el derecho a la cultura
y recreación, a un ambiente no violento e igualdad de género, entre otros.
El desafío de los
programas es crear ambientes en que
niños y jóvenes puedan tener una experiencia de aprendizaje positiva, en que se
practiquen valores, ejerciten habilidades y se aprendan conocimientos acerca de
la ciudadanía.
Así, los programas comparten una práctica participativa e interactiva que
enfatiza la idea del aprendizaje significativo y activo. De esta manera, se
privilegia que los temas tratados o las situaciones representadas sean de
interés para los niños, intentando acercar los contenidos a la realidad en que
viven.
Algunos de estos
programas se anclan en actividades establecidas en la institución, clases de
historia o de orientación, mientras que otros son pensados en un espacio
extraescolar.
Las oportunidades que los programas de formación ciudadana ofrezcan de
establecer vínculos sociales y de conectarse con otros, así como la medida en
que estos vínculos validen las capacidades de las personas, permitirán
desarrollar un sentido de identidad colectiva que promueva los valores y
actitudes de compromiso con otros y con el bienestar común.
La reflexión
está planteada, en el sentido que
en las instituciones educativas deben
fomentar la formación de personas críticas, deliberantes y pensantes;
además son muchos los métodos y caminos que se proponen al respecto, por ello,
que la fundamentación del proyecto se
orientó a plantear criterios acerca de las posibilidades de contribuir a formar
ciudadanos desde las instituciones educativas de carácter formal a partir de la
participación en el torneo de debate DELIBERA 2016.
Porque
la formación para la ciudadanía debe ser un gran proyecto de los
actores de la vida escolar, en la perspectiva de contribuir con un mejor
desarrollo de cada uno de los sujetos humanos en particular y de la sociedad en
su conjunto. Que es la gran finalidad del torneo DELIBERA.
OBJETIVO GENERAL:
-Fortalecer
la formación ciudadana a través de la participación del torneo de debate
DELIBERA 2016
OBJETIVO ESPECIFICO:
-Revisar
la convocatoria al torneo de debate DELIBERA 2016
-Conocer
el reglamento del torneo y sociabilizarlo entre los participantes
-Contextualizar
las problemáticas que presenta nuestro país identificando aquellas que puedan
ser abordadas a través de una legislación
-Reflexionar
sobre la importancia que los alumnos conozcan la importancia legislativa para
resolver de forma pacífica, tolerante y dialogada los problemas de nuestro país
OBJETIVO DE
APRENDIZAJE CON LOS ESTUDIANTES:
-Comprender
la importancia de la participación para la pervivencia del sistema político y
para la profundización de la democracia.
-Evaluar
los desafíos de la democracia en Chile abordando temáticas variadas, como
problemas educacionales, medio ambientales, económicos, culturales, entre
otros.
-
Valorar la organización política democrática
y pluralista y comprometerse con el ejercicio de los deberes y derechos que ella implica, destacando la búsqueda conjunta del bien común.
-Asumen
la democracia como un acto voluntario, consciente y libre
-Optan
activamente por la paz en las actividades ordinarias: las relaciones, la
escuela, el trabajo, la familia, el deporte, etc.
PROPUESTA DIDACTICA:
ACTIVIDADES A REALIZAR PARA LOGRAR LOS OBJETIVOS PLANTEADOS.
La
propuesta incluye los siguientes momentos, trabajo con los alumnos, la evaluación del proyecto se realizara
mediante observaciones y la inscripción de los alumnos en el torneo de debate
DELIBERA 2016, convocado por la Biblioteca del Congreso de Chile, trabajando
los siguientes pasos:
-Motivación
de los alumnos en los diferentes niveles
de educación básica y media
-Formación
de los equipos para la participación en el torneo delibera 2016
EQUIPO N°1
|
NOMBRE
|
CURSO
|
RUT
|
|
TERRAZAS ARAYA, CATALINA
|
4 MEDIO A
|
19.867.243-2
|
|
CADENAS COLLAO, CRISTÓBAL
|
4 MEDIO A
|
19.928.422-3
|
|
CANTILLANO VERGARA, IGNACIO
|
4 MEDIO C
|
20.093.929-8
|
|
GONZÁLEZ MURAÑA, ESTRELLA JAVIERA
|
4 MEDIO D
|
19.867.485-0
|
EQUIPO N°2
|
NOMBRE
|
CURSO
|
RUT
|
|
BUSTOS BUSTOS, KONSTANZA ALEXANDRA
CONSUELO
|
4 MEDIO A
|
19.867.001-4
|
|
NETTLE VALENZUELA, ESTEFANIA JEZABEL
|
4 MEDIO A
|
20.212.172-1
|
|
ROJAS CORREA, JAVIERA BELEN
|
4 MEDIO A
|
19.951.245-5
|
|
ORTIZ PONCE, TOMAS PABLO
|
4 MEDIO B
|
19.771.885-4
|
EQUIPO N°3
|
NOMBRE
|
CURSO
|
RUT
|
|
AGUILERA URRUTIA, FELIPE IGNACIO
|
3 MEDIO A
|
20.169.545-7
|
|
PANIAGUA MOLINA, FREDDY IGNACIO
|
3 MEDIO A
|
20.347.676-0
|
|
LOPEZ CAMPUSANO, BENJAMIN ANDRÉS
|
3 MEDIO B
|
20.274.937-2
|
|
MELÉNDEZ MEZA, CONSTANZA PAZ
|
3 MEDIO B
|
20.399.233-5
|
EQUIPO N°4
|
NOMBRE
|
CURSO
|
RUT
|
|
ANZA HIDALGO, YULIA YSABELLA
|
3 MEDIO B
|
20.347.481-4
|
|
ROJAS BORDON, MELANIE ANDREA
|
3 MEDIO B
|
20.347.202-1
|
|
ARRIAGADA ZAMORA, SEBASTIÁN MAURICIO
|
3 MEDIO C
|
20.464.611-2
|
|
ARAYA DIAZ, BASTIAN ANTONIO
|
3 MEDIO D
|
20.346.975-6
|
EQUIPO N°5
|
NOMBRE
|
CURSO
|
RUT
|
|
CLAROS ZAMORA, VALENTINA FRANCISCA
|
2 MEDIO B
|
20.774.345-3
|
|
GUTIÉRREZ CUTIPA, FABIANA PAZ
|
2 MEDIO B
|
20.734.459-1
|
|
COVARRUBIAS TAPIA, JAVIERA BELÉN
|
2 MEDIO B
|
20.526.104-4
|
|
IBACACHE PLAZA, CATALINA PAZ
|
2 MEDIO C
|
20.526.156-7
|
EQUIPO N°6
|
NOMBRE
|
CURSO
|
RUT
|
|
MACAYA GUTIÉRREZ, PAULO IGNACIO CONCEICAO
|
2 MEDIO D
|
20.734.145-2
|
|
GUTIÉRREZ ROJO, SEBASTIÁN IGNACIO
|
2 MEDIO D
|
20.399.641-1
|
|
CONTRERAS MEJÍA, ALEX JAVIER
|
2 MEDIO D
|
20.348.438-0
|
|
USTARES RAMÌREZ, CHRISTIAN MARCELO
|
2 MEDIO D
|
20.734.164-9
|
EQUIPO N°7
|
NOMBRE
|
CURSO
|
RUT
|
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DROGUETT UTRERAS, ANTONIA ALEJANDRA
|
1 MEDIO D
|
20.951.012-K
|
|
PÉREZ AGUILERA, RODRIGO IGNACIO
|
1 MEDIO D
|
20.995.408-7
|
|
ROCO VALENZUELA, JUAN CARLOS
|
1 MEDIO C
|
20.735.069-9
|
|
PEÑALOZA
GONZALEZ, VALENTINA PAZ
|
1 MEDIO C
|
21.026.666-6
|
EQUIPO N°8
|
NOMBRE
|
CURSO
|
RUT
|
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SALAZAR VALENZUELA, MATIAS IGNACIO
|
1 MEDIO A
|
20.885.905-6
|
|
DIAZ MUSA, VALENTINA JOSÉ
|
1 MEDO C
|
20.734.673-K
|
|
BERNA ASTETE, NICOLE ANITA JARED
|
1 MEDIO C
|
20.943.800-3
|
|
TOLEDO COÑOMÁN, MILLARAY FERNANDA
|
1 MEDIO A
|
20.942.691-9
|
EQUIPO N°9
|
NOMBRE
|
CURSO
|
RUT
|
|
CONTRERAS NUÑEZ, BENJAMÍN PATRICIO
|
8 BASICO D
|
21.060.292-5
|
|
CARVAJAL PALLACÁN, LEANDRO JESÚS
|
8 BASICO D
|
21.159.142-0
|
|
HUNT MOLINA, BRAYAN MATÍAS
|
8 BASICO D
|
21.197.968-2
|
|
OLIVÁREZ EGAÑA,
FERNANDO ANDRÉS
|
8 BASICO D
|
23.840.124-0
|
EQUIPO N°10
|
NOMBRE
|
CURSO
|
RUT
|
|
GONZALEZ DE LA TORRE, CONSTANZA VICTORINA
|
7 BASICO A
|
21.357.550-3
|
|
GONZALEZ LEDEZMA, CONSTANZA JAVIERA
|
7 BASICO A
|
21.338.076-1
|
|
CARRASCO ALVARADO, SEBASTIAN MAURICIO
|
7 BASICO A
|
21.450.657-2
|
|
GODOY DUEÑAS, JUAN PABLO
|
7 BASICO B
|
21.534.511-4
|
-La
formulación de la problemática a través de un dialogo con los estudiantes,
identificando la legislación necesaria para modificar o crear, de los cuales
ellos deberán elegir un tema a trabajar para el torneo:
1.-LEY
DE DRONES
2.-LEY
DE VIOLENCIA DEL FUTBOL
3.-SEGURO
POR HIJOS CON ENFERMEDADES CATRASTOFICOS
4.-LEY
DE PENSIONES
5.-LEY
DE MIGRACIONES
6.-LEY
DE TRANSPLANTES
7.-RELAVES
MINEROS
8.-POLITICA
PRO-NATALIDAD
9.-ESTADO
FEDERAL
10.-ESTADO
PLURINACIONAL
11.-BATERIAS
DE AUTOS
12.-CASAS
AMIGABLES
13.-EDUCACION
AMBIENTAL
14.-LEY
DE AUTISMO (ASPAUT)
15.-LIBRERIAS
POPULARES
16.-COLILLAS
DE CIGARROS
17.-LEY
DE DEUDA A HEREDEROS
18.-CODIGO
DE AGUA (DERECHO SOCIAL)
19.-NINIS
20.-LEY
DE PESCA
21.-LENGUAS
NATIVAS
22.-MOVIMIENTOS
DE ARIDOS
23.-IMPUESTO
ESPECIFICO A MATERIAS PRIMAS NO RENOVABLES (MINERIA)
24.-DERECHOS PARENTALES
25.-LEY
DE POSTULACION A LA VIVIDENDA
26.-GRAFITTIS
CALLEJEROS
27.
RAYADOS POR PROPAGANDA POLTICA
28.-DERECHO
AL OLVIDO
29.-
PROHIBICION DE EMBARGO DE CASA A ADULTOS MAYORES POR DEUDA.
30.-SUELDO
MININO PARA PERSONAS DISCAPACITADAS
31.-
EDUCACION VIAL
32.-
CREACION DEL MINISTERIO DE TURISMO
33.-
EDUCACION AMBIENTAL
-Orientar
y ayudar en la búsqueda, selección y
transcripción de la información de acuerdo al tema elegido
-Organización
y síntesis de la información para comenzar el trabajo de la elaboración de la
problemática
•
Elaboración de los productos solicitados para el torneo
-Desarrollo
de Iniciativa de Ley
-Desarrollo de Video
-Búsqueda
de Patrocinios
-Desarrollo
de Infografía
- Envió del material:
Una vez terminado todos los pasos anteriores se procede a subir a la plataforma el trabajo enviado por los alumnos
al torneo DELIBERA 2016.
“A medida que nos vamos adentrando en el
nuevo siglo y constatamos los cambios que se van produciendo, vamos tomando
conciencia de la necesidad de hacer presentes, en los proyectos educativos que
formulamos, los nuevos retos que presenta la formación de una ciudadanía
amplia, comprometida y universal. Hacer la educación que los tiempos demanden.
Este es el reto” (Berta Marco Stiefel)
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